Aquí va una minicrítica de unos cuantos libros chungos que me he leido últimamente. Normalmente me doy un plazo de unas 30 o 40 páginas para decidir si un libro me gusta o no. Se que, una vez empezado, mucha gente no es capaz de dejar un libro aunque le suponga una carga parecida a un forúnculo escrotal. Yo hasta la página 40 (me he autoimpuesto ese límite) puedo dejarlo sin problema pero después normalmente me cuesta más, incluso si es un libraco de 1.000 páginas de K. Follet sigo adelante… perdón, corrijo. Si es de Follet seguramente no llegue siquiera a abrirlo. No entiendo cómo puede ser el tío más leído de los últimos tiempos… pero en fin, que cada perro se lama su cipote, que en el caso de Follet debe de ser de platino.
Bueno, a lo que iba. Aquí van algunos libros:
Una lectora nada común (Alan Bennett): típica novela de humor inglés… aunque a mi parecer Alan Bennett cae en todos los tópicos británicos. Este libro es el resultado de fusionar “84, Charing Cross Road” y “El bastardo recalcitrante“, tal cual. Si alguien se quiere reír con el rollo inglés recomiendo cualquier libro de Tom Sharpe mil veces antes que Alan Bennett. Eso si, el libro tiene algunos pasajes muy graciosos como cuando aparece Sir Claude, antiguo sirviente real, de noventa años, que además ha perdido cualquier hábito relacionado con la higiene, y se duerme en cualquier sitio, aunque tenga delante a la mismísima reina de Inglaterra. También me reí bastante con Sir Kevin, secretario real acomplejado por su origen neozelandés y por su propio nombre “Kevin”, totalmente inapropiado para moverse de forma natural por las estancias de Windsor o Balmoral. Además el libro solo tiene 119 páginas a una tipografía de 12 puntos, por lo que aunque no te guste te lo lees en dos patadas. Sigue leyendo →